viernes, 17 de septiembre de 2010

Ojos Felinos


Lima 2010, fandango de olores y misturas
Tras las cortinas de los rostros que se esconden.
Colegiales y viejos levándose el smog en sus narices
Paseando con las manos encogidas y los bolsillos rotos
Se le avistan las nalgas y las escuálidas piernas del hambre.
En los techos de las casas que poco a poco se derrumban
Cientos de gatos maúllan ansiosos persiguiendo a una lunada.
Abren sus ojos hechos de esmeralda, se tiran de patas mostrando
Lo peludo de su panza y extendidas las manos se soban en su suave pelaje,

plagado de pulgas y otros bichos, que se llevan la ternura

enferma de risa e invierno mojado de lluvia, y húmedo frío.
Fluyendo, elevándose en las gotas de lluvia, que caen de las nubes
en lo alto
La distancia las proyecta balando una tras otra como ovejas de abundante lanar,

echándose a tragar del verde pasto de los pocos jardines dela Lima Virreynal

en la que vive la criatura.
Unos ángeles negros y feos que miran y saludan. La acompañan el camino por Acho

a la misma hora en que los viejos y los niños bostezan en el rostro de la ciudad.
Vagando en el propio pensamiento, la pluma roja humea incendios en los sesos de la hembra
Que mojándose los pechos destila el néctar de las madrugadas frías.
El torpe de sí, sale del cuadro arrastrándose en el lodo.
Va en el blanco estirando las manos
Cogiendo el aguijón más venenoso
Lame la miel de otro néctar.
Allá avisto los grandes ojos oscuros de un gato inigualable
Que arrimándose a las piernas que llevo
Se acurruca ronroneando y dándole vueltas a la bestia
Que lame
Y me pierdo hasta encontrarla en la caza del roedor
Que saltando en un pie, sonríe en un ingenuo pueril
Deseoso de vida a su cinco años.

André Ivre – Agosto 2010

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